Ruta por los acantilados desde Cariño a Cedeira

20 junio, 2017

Ruta por los acantilados de Cariño a Cedeira

Comenzamos nuestra ruta de Cariño a Cederia en el Concello de Cariño, recorreremos una de las costas más bonitas de Galicia, tanto por sus impresionantes acantilados como por las bellas villas marineras, en San Andrés de Teixido aprovecharemos la peregrinación y así no tener que volver en la otra vida.

En el Faro del Cabo Ortegal

Un poco antes de llegar al cabo por carretera, existe una desviación en forma de pista de tierra, que podemos recorrer andando hasta llegar a la punta del faro. Un faro de color blanco y rojo cuya presencia advierte a los navegantes de los peligros de acercarse hasta estas agrestes costas. Numerosas especies de aves abundan en la comarca, como puede ser la gaviota patiamarilla, paíños, cormoranes y otras como puede ser el halcón peregrino. Este lugar es paso migratorio de aves, convirtiéndose en una excelente zona de estudio para los ornitólogos. En el mar se pueden llegar a ver delfines, calderones e incluso ballenas.

Acantilados de Herbeira

Desde Cariño sale la carretera de los miradores, conviene ir en un día bueno que no den lluvias, aunque a veces es difícil de tener ese día deseado, nosotros esperamos a que por lo menos no estuviese lloviendo.

El paisaje es precioso. Se trata de los acantilados más altos –mayor cota sobre el nivel de mar– de la Europa continental, con 613 metros de altura y los cuartos de mayor altura de Europa, incluyendo las islas, un lugar donde las olas rompen tan lejos, tan abajo, que no llega el más leve murmullo. Su altura no ha pasado desapercibida. En el filo más elevado hay una atalaya del siglo XVIII, la Garita de Herbeira, con unas vistas privilegiadas. El precio de tanta altura y asomados al Atlántico es el viento.

San Andrés de Teixedo

Dice la tradición-: “A San Andrés de Teixido vai de morto o que non foi de vivo”; o lo que es lo mismo: a San Andrés de Teixido va finalmente de muerto el que no fue de vivo. Y a lo peor le toca hacerlo ya como alma en pena o reencarnado en un lagarto, sapo o culebra…

Con un día muy caluroso y mucha humedad paseamos un poco por el pueblo y al final de la calle principal, pasada la ermita disfrutamos de un guiso de carne y unas cervezas, hay varios restaurantes, en verdad el pueblo está muy enfocado al turismo.

Una vez allí hay que respetar varias tradiciones: la primera, comprar figuritas de pan en algunas de las tiendas de souvenirs religiosos. Luego, entrar en la ermita y rogar la bendición de San Andrés. Después, ir en busca de la fuente del Santo donde, dicen, hay que beber de los tres caños sin apoyar las manos en la pared de la fuente. Tras pedir los deseos se arroja al agua una miga de pan. Si flota, los deseos se harán realidad.

Tras mojar los labios en la fuente (se recomienda no tragar el agua pues no es potable, nosotros bebimos y el agua estaba buena), hay que bajar hasta la orilla del mar en busca de la herba namoradeira (hierba de enamorar) o clavel marino y de los xuncos de ben parir, (los juncos del buen parir) y volver al santuario con el ramo. Se dice que para lograr el amor de quien se desee no hay más que ponerle un pétalo de la herba namoradeira en el bolso o bolsillo sin que la amada/o se percate… y la pasión está asegurada.

 

Toma el tiempo necesario, abre bien los ojos y disfruta, que de eso se trata y como escuche por ahí, busca la belleza que es realmente lo único que merece la pena. 

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