Evora

8 diciembre, 2017

Évora tiene una historia muy abundante desde hace siglos. Además todas las civilizaciones que han pasado por sus tierras han dejado su impronta en las mismas. Podemos empezar por hablar de que ya está documentada la presencia de civilización en el Neolítico.

 La ciudad vivió una época de explendor durante la antigüedad y entró en decadencia durante la época Visigoda hasta que los musulmanes la revitalizaron de nuevo reconstruyendo las murallas romanas.

 Tras la época de dominación musulmana estuvo dominada por diversas dinastías portuguesas que fueron dejando su esencia en la ciudad. Hoy por hoy es la localidad portuguesa con más monumentos nacionales después de Lisboa.

 Para comenzar la visita lo mejor es que aparques tu coche fuera de las murallas.

 Puedes comenzar la visita en la oficina de turismo en de la plaza Plaza do Giraldo, centro neurálgico de la ciudad. Allí te darán un mapa y te podrán aclarar dudas que te queden después de leer este post.

 

 

Los monumentos de Évora

Ya hemos comentado que Évora es la ciudad portuguesa, tras Lisboa, con más monumentos nacionales. A continuación  comentamos brevemente los más significativos y que puedes visitar.

 A un ritmo tranquilo y si empiezas temprano tardarás un día en ver todo lo que  comentamos en esta ruta.

 Convento de San Francisco y Capilla de los Huesos

Este recinto merece especialmente la pena por la Capilla de los Huesos, quizás el mayor atractivo de la ciudad. El recinto es un antiguo convento que con una desamortización quedó abandonado para pasar posteriormente a manos privadas.

En la parte superior puedes ver un pequeño museo de arte sacro y una colección de belenes .

 Una vez has terminado la visita al monasterio debes bajar a ver el plato fuerte que es la Capilla de los Huesos. La verdad es que es un lugar bastante siniestro. Es una habitación totalmente cubierta de huesos y calaveras.

 Fue construída en el siglo XVI por un monje franciscano con el objetivo de transmitir un mensaje acerca de lo “efímero y transitorio de la vida”. Para tal obra necesitó unos 5000 esqueletos que al parecer fueron trasladados de todos los cementerios de los alrededores.

  Jardín del Palacio de Don Manuel

Al salir del convento te encuentras un pequeño parque delante. Se puede dar un paseo por su interior si bien no tiene nada demasiado destacable. Hay un edificio, el Palacio de Don Manuel pero no nos llamó la atención como para entrar.

Eso si nos sentamos un rato en las mesas de un kiosko que encontramos y nos tomamos el primer descanso del día. Cada vez tratamos de viajar más despacio y eso nos hace disfrutar más de los viajes. Tanto el parque como el palacio son gratuitos.

 Plaza do Giraldo

Se trata de un espacio alargado, rectangular, al que se asoman soportales de tiendas y cafés, y donde se ubican unas animadas terrazas que permiten al visitante contemplar el pasear urbano . En una ciudad cargada de arte, el valor de la plaza se relaciona más con el ajetreo urbano que con el contenido artístico. El viejo ayuntamiento manuelino se derribó antaño para hacer la agencia del banco de Portugal, un sencillo edificio de dos plantas con aire afrancesado; y la iglesia de Santo Antao carece del interés artístico de otras del lugar. El templo es del XVI y cuando se procedió a su erección hubo que derribar un arco triunfal romano.

Un elemento destacado de la plaza es la gran fuente ubicada ante el templo. Es del siglo XVIII.

Desde el medievo, cuando era centro de comercio y feria, la plaza fue centro de vida social y política, en ella se hicieron autos de fe, torneos y corridas de todos… Hoy sigue siendo centro de la vida urbana.

 Palacio de los Duques de Cadaval e Iglesia de San Juan Evangelista

La entrada a ambos sitios es conjunta y cuesta alrededor de 3 euros. De ambos lugares, lo que más llama la atención es la Iglesia ya que está completamente revestida de azulejos pintados a mano datados en el siglo XVIII por el Conde de Olivença. Merece mucho la visita.

 El Palacio de los Duques de Cadaval es pequeño y no tiene nada que resaltar, merece la pena más el exterior que el interior. Pero como la entrada es conjunta, si te recomiendo que lo visites.

Catedral

No solemos pagar por visitar las catedrales. Es un tema un poco personal ya que el dinero que recaudan con las entradas va para la iglesia y después se restauran con fondos públicos. No lo llevamos a rajatabla pero si tenemos varios sitios para entrar y presupuesto limitado de entradas solemos elegir otras opciones.

 En Évora no hicimos una excepción y nos conformamos con verla desde fuera.

 Universidad

La universidad de Évora se fundó en 1559. Es un edificio con forma cuadrada en el que el visitante se mezcla entre los estudiantes. En un principio estaba gestionada por los jesuitas, hasta que estos fueron expulsados de Portugal y la univesidad fue cerrada durante 200 años. Se volvió a abrir en 1973 y se ha convertido en una institución de referencia en Portugal.

 Una vez visto el patio, sube al piso de arriba desde donde tomarás la mejor foto del mismo. Luego puedes perderte un poco por sus pasillos. A mí me recordó un poco mi antigua facultad de Filosofía y Letras de Córdoba donde pasé un año tan bueno con la beca Sicue-Séneca.

 Al igual que la de Córdoba, el edificio se basa en un patio central donde todo el mundo hace vida y tiene por la parte de atrás una parte más moderna que curiosamente en ambos casos se llama ampliación.

Una visita a  Évora es pasear por una una pequeña ciudad del Alentejo, que combina un importante patrimonio histórico, con la tranquilidad, la calma y la arquitectura tradicional de una pequeña ciudad alentejana con casas bajas en las que predominan los colores blanco y amarillo, deja de un lado esas prisas del turista y toma el tiempo necesario, abre bien los ojos y disfruta, que de eso se trata y como escuche por ahí, busca la belleza que es realmente lo único que merece la pena.

 

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