LAS ALPUJARRAS Y SIERRA NEVADA

14 noviembre, 2019

La Alpujarra  granadina es una comarca que se asienta en la cara Sur de Sierra Nevada, va desde las altas cimas nevadas hasta las orillas del mar. Las provincias de Granada y Almería con sus pueblos blancos, ubicados en las laderas las montañas y que parecen estar colgados en los barrancos, nos recuerdan a los pueblos bereberes; con sus casas blancas escalonadas de techos planos, calles estrechas y serpenteantes, al caminar nos parece estar dentro de una medina de Marruecos.

Fue el último reducto, donde se refugiaron los árabes nazaríes cuando abandonaron Granada. Su última morada en España, antes de ser definitivamente expulsados de la península Ibérica.

Hay multitud de caminos que comunican a los pueblos entre sí, se conocen como caminos reales o de herradura, pues debe poder pasar por ellos una cabalgadura con su carga. Construyeron un sistema de acequias, que va desde la nieve hasta el fondo de los valles. Por las que aun corre el agua en la mayoría de los casos. Algunas se han perdido. Actualmente hay una carretera que une los pueblos. Pero los caminos y las acequias todavía se usan, para caminar, y para guiar el agua hasta los bancales más perdidos. En muchos casos, son transitables gracias a los vecinos de los cortijos aislados, los pocos que aún se atreven a vivir en el campo.

La Alpujarra granadina se extiende desde Lanjarón, con su balneario de aguas termales, hasta Laroles y el Puerto de La Ragua, en el límite con la provincia de Almería.

La mejor manera de recorrer estos lugares es haciendo senderismo, pasear por esos caminos y acequias, ya sea por los valles o la alta montaña. Te esperan gratas sorpresas para los sentidos: antiguos molinos de agua, fuentes, albercas, ruinas, árboles centenarios, paisajes increíbles. El otoño es una estación preciosa para ir.

El agua que bajan desde las cumbres ruge en los barrancos y son dirigidas hasta las acequias. Durante el día aún se puede disfrutar del sol, las tardes y noches son frescas. La naturaleza encuentra en estos barrancos un lugar idílico para su desarrollo. Castaños, fresnos, cerezos, nogales, higueras, todos se visten con una gama de colores que van desde el verde hasta el amarillo, distintos tonos rojos, anaranjados y ocres. Los prados aún verdes, ponen un fondo que hace más vivo al paisaje.

El microclima especial que se crea entre estas montañas hace posible ver crecer juntos olivos y castaños, higueras y encinas, pitas y zarzamoras. Si das un paseo al caer la noche y coincido con la Luna llena mejor, podrás encontrarte en el camino con algún zorro, tejón, jabalí, águila perdicera y con suerte alguna cabra montesa.

Desde Capileira o Trevelez se puede acceder al pico más alto de la península, el Mulhacén con 3482 mtrs. de altitud, y a otras montañas con más de 3000 mtrs.

Capileira se encuentra en el barranco del río Poqueira, junto con los pueblos de Bubión y Pampaneira. Es lo más turístico y comercial de la alpujarra granadina: hoteles, restaurantes, tiendas. En la mayoría de las tiendas puedes encontrar, desde harapas (mantas tejidas con tiras de tela, en muchos casos en telares de la zona), cuero trabajado por artesanos residentes, cerámica de Granada.

Trévelez  está en la cabecera del valle del mismo nombre. Con sus 1476 mtrs. de altitud, presume de ser el pueblo más alto de España.

Existe un lado romántico en toda la Alpujarra que aún se pueden ver en algunos asentamientos hippies en las proximidades de Órgiva. Aquí, en la ladera de Sierra Nevada, el viajero podrá pasear no por calles, sino por caminos campestres, los que unen las curiosas viviendas que aquí se levantan con cualquier material que sea útil, ya sea arcilla, madera o plástico, y que quedan ocultas entre la maleza. Artesanos, músicos, caminantes, naturistas… todos conviven en este lugar en el que cada uno aporta lo que sabe hacer y donde predomina el trueque. Carteles cuelgan de los árboles celebrando su comunión con la naturaleza, en una exaltación de los cuatro elementos: aire, agua, fuego y tierra. Las cabañas de madera conviven con viviendas a modo de chabola, tiendas de campaña, furgonetas y tipis o tiendas indias. No hay electricidad ni agua corriente. Se bañan en manantiales y cocinan en fogatas. Todo aquí parece improvisado, pero el caso es que pasan los años y la vida funciona…

 

Intenta salir de los caminos muy señalados, de los pueblos más visitados y del lado más turístico y comercial y descubre la vida de estas montañas, los pueblos más pequeños, menos orientados al turismo, sus gentes, sus vidas, los recursos naturales, pasea por los senderos que unían estos pueblos, verás su naturaleza, preciosa y a la vez suministrando una gran variedad de recursos que dan a la Alpujarra un sentido único.

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