Lisboa

10 diciembre, 2017

Lisboa, que decir de ella, a mí personalmente me encanta, pero conozco personas que piensan lo contrario, quizás la diversidad de opiniones corresponda al sentir de cada uno y en esto,  precisamente esta su encanto, no deja indiferente a nadie, los sentimientos van a aflorar de una manera u otra y entonces tendrás una opinión que nunca será banal.

Hacía años que no volvía a Lisboa y reconozco que está cambiada, han invertido muchos euros en embellecerla y darle otra visión más moderna, aunque manteniendo su esencia, los adoquines siguen estando en todas las calles, pero más nuevos, han arreglados algunas avenidas que antes daban ese toque melancólico, se nota mucho más limpia en general y también he observado que hay muchos más visitantes, lo que le da esa imagen de universalidad, a mí personalmente me parece que pierden un poco su identidad, parecen que  están enfocadas al turismo, esto pasa en muchas ciudades europeas, pero en Lisboa esta globalización no le hace perder su encanto.

Todas las condiciones y maneras de vivir caben en Lisboa. Cada uno puede hacer el recorrido por dónde quiera, pero hay barrios que no deben dejar nunca de visitar.

Barrio de la Alfama

Respira hondo y coge fuerza para subir por las cuestas del Barrio de la Alfama, el barrio más antiguo de Lisboa y el más auténtico. Este barrio es el claro ejemplo de la esencia portuguesa, donde edificios antiguos se mezclan con el día a día de los lisboetas.

Alfama es un nombre de origen árabe, está situada justo debajo del Castillo de San Jorge o Castelo de Sao Jorge . Un viejo barrio de pescadores que hoy en día es el alma de la ciudad y la cuna indiscutible del “fado”. Recomiendo perderse un día por sus callejuelas estrechas con muchas fachadas revestidas de azulejos, subidas, bajadas, escaleras siempre con el río al fondo. Si una imagen  es icónica de Lisboa  son sus tranvías subiendo y bajando por callejuelas estrechas del barrio de la Alfama, un recorrido del que debe disfrutar. El tranvía nº 28 nos llevará por todo el barrio y nos dejará ante los miradores y otros puntos interesantes del barrio: El mirador de Santa Lucía, El Panteón Nacional, La Catedral de Sé (de Lisboa), el Castillo de San Jorge o el Museo del Fado. Sin duda las mejores vistas de la ciudad y del Tajo las encontrará en Alfama pero sobre todo las que disfrutaremos desde el del castillo son espectaculares, las cámaras en este punto no pararán.

 Visitar la Sé de Lisboa, la catedral de Lisboa. La iglesia es del siglo XII y ha sido restaurada en varias ocasiones, sobre todo después del terremoto que azotó la ciudad en 1755. La catedral sigue un estilo arquitectónico románico y como ves es muy austera.

 En Alfama hay dos miradores que te recomiendo visitar especialmente. Uno es el Mirador de Santa Luzia, justo al lado de la Iglesia Santa Lucía. Y el otro, situado un poco más arriba, es el Mirador Portas do Sol. Las vistas desde cualquiera de estos dos miradores son muy bonitas (y muy románticas) así que no dejes de visitarlos.

 Visitar el Castillo de San Jorge, antigua residencia de los reyes de Portugal. Al estar situado en lo alto de una colina tiene unas magníficas vistas de toda la ciudad. El castillo amurallado es famoso por su cámara oscura, donde se puede ver cualquier lugar de Lisboa en tiempo real a 360 grados. Así que recuerda, ten cuidado con lo que haces por las calles de Lisboa que te pueden estar vigilando desde la cámara oscura del castillo.

Aparte de las visitas obligadas o recomendadas te sugiero que camines, que te pierdas por esas calles o callejones, de estos últimos vas a ver muchos, en algunos tendrás que dar la vuelta y en otros te llevaran a sitios dónde tendrás que dar vueltas para dar con alguna calle que seguir un recorrido lógico para ti, lleva un mapa te puede ayudar y aunque tengas la sensación de estar perdido después de caminar un poco llegarás a ese sitio en el que te volverás a encontrar con una calle más ancha, posiblemente abajo y será entonces cuándo encontrarás la Casa dos Bicos en la parte baja del barrio de Alfama, frente al Tajo y muy cerca de la Plaza del Comercio. Se la llama así por su característica fachada de piedras talladas en forma de puntas de diamante o picos (bicos). Otro elemento curioso de su fachada son sus puertas y ventanas, todas de estilos y tamaños diferentes.

La Casa dos Bicos se trata de un antiguo palacete del XVI que perteneció al virrey de la India Alfonso de Albuquerque. De aire renacentista, junto a ella reposan bajo un olivo las cenizas del escritor José Saramago; en efecto, el edificio es la sede de la Fundación José Saramago. En la actualidad, el espacio alberga exposiciones temporales y eventos culturales varios.

En Alfama puedes comer en muchos lugares, precisamente es en los restaurantes dónde se nota que cada vez hay más turistas, han abiertos muchos por todas partes, pero seguro que sí buscas encuentras alguna casa de comidas de las de siempre, menos enfocadas al turismo pero más autenticas.

Centro de Lisboa: la Baixa

Si Alfama es el barrio más auténtico y antiguo, la Baixa es el más céntrico y ¡no tiene cuestas! Puedes comenzar a visitarlo por la Plaza del Rossio, una de las plazas más importantes de la ciudad.

 Un lugar imprescindible que ver en Lisboa es el Elevador de Santa Justa, un ascensor de 45 metros que comunica la zona de la Baixa con el Barrio de Chiado, la antesala del Barrio Alto. Te recomendaría que sólo cogieras el ascensor para subir a la zona de Chiado. Si lo quieres coger únicamente para ver las vistas desde arriba, siento decirte que hay otros lugares en Lisboa con mejores vistas que este elevador y, encima, hay que pagar una segunda vez para subir hasta lo más alto del ascensor.

 Al lado de la parte superior del Elevador de Santa Justa se encuentra la Iglesia del Convento do Carmo. Una antigua iglesia que quedó en ruinas tras el terremoto de 1755. La iglesia está sin reconstruir desde entonces, faltándole incluso el techo, lo que le da un toque muy especial.

 Visitar la Plaza del Comercio, una plaza enorme en pleno corazón de Lisboa, situada justo a la orilla del Río Tajo. Además de las grandes dimensiones de la plaza te llamará la atención el arco de la Rua Augusta, justo en la zona norte de la plaza.

 Ver el Puente 25 de Abril desde la Bahía del Tajo y pensar que te recuerda al Golden Gate de San Francisco. Actualmente ostenta el título del puente colgante más largo de Europa.

Otra posibilidad es tomar el tranvía número 15E desde la Plaza del Comercio y acércate hasta el Barrio de Belém a solo 20 minutos del centro de la ciudad.

 Barrio de Chiado y Barrio Alto

Piérdete entre las librerías y cafeterías del Barrio de Chiado, el barrio bohemio de la ciudad. Se encuentra a medio camino entre el Barrio Alto y la Baixa.

Tómate unas caipiriñas y sal de fiesta por la zona del Barrio Alto, la zona más marchosa de la ciudad, con numerosos bares y restaurantes para tener una buena noche de juerga.

Otro mirador que te recomendamos, en este caso en el Barrio Alto, es el Mirador de San Pedro de Alcántara. Si no quieres perder años de vida, te recomendamos que subas hasta el mirador en tranvía.

Barrio de Belém

En el Barrio de Belém hay tres lugares imprescindibles que están muy cerquita el uno del otro. En este barrio puedes visitar el Monasterio de los Jerónimos, el Monumento a los Descubrimientos y la Torre de Belém.

 El Monasterio de los Jerónimos es uno de los monumentos más importantes que ver en Lisboa. A mi me llamo la atención por los figuras tan detalladas tanto de la fachada como del interior del claustro. El precio de la entrada  puede ser conjunta si  incluyes la visita a la Torre de Belém.

 El Monumento a los Descubrimientos, se construyó con motivo del 500 aniversario de la muerte de Enrique el Navegante. Y ahora te preguntarás ¿y quién era Enrique el Navegante? Pues el descubridor de las Azores, Madeira y Cabo Verde. Un monumento grande y simbólico que, aunque nosotros no lo hicimos, se puede acceder a él y subir hasta arriba del mismo.

 La Torre de Belém es, sin duda, el icono más importante de Lisboa. Está situado a un kilómetro del Monumento a los Descubrimientos, aunque, cuando estuvimos nosotros hacía tanto calor que el camino parecía tan interminable como la noche de los Reyes Magos. La Torre es una antigua fortaleza del sigo XV que sirvió como aduana marítima.

 Bueno no son tres cosas sólo lo que tienes que ver en Belém sino cuatro, se me olvidaba la más importante: comer y comprar los famosos pastelitos de Belém. La tienda está al lado del Monasterio de los Jerónimos (Rua de Belém 84) y es fácilmente reconocible por el toldo azul y sus colas en la entrada. Los pastéis de Belém son los dulces típicos de Lisboa y a mí me encantan.

Reconozco que Lisboa me fascina y que por supuesto volveré a visitar más veces, una de las cosas que merece la pena en nuestra vida viajera es volver a esos lugares dónde uno siente que se encuentra en casa y aunque no vivas allí, tendrás la sensación de conocer todos sus rincones. Tomar el tranvía, el nº 28, en ese lugar dónde podrás tomar un café con Pesoa, esa cafetería tan famosa, búscala no es difícil ya te he dado una pista,  ver los distintos atardeceres que observar, sobre el Tejo o viendo tejados rojizos en Alfama tomando una cerveza , en el Castillo contemplando toda la ciudad… Lisboa, si merece la pena.

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