El Parque Natural del Suroeste Alentejano y Costa Vicentina

12 diciembre, 2017

 El Parque Natural del Suroeste Alentejano y Costa Vicentina  abarca el litoral sudoeste de Portugal Continental, en el sur del litoral alentejano y en el barlavento algarvio alrededor del Cabo de San Vicente.

En el área del parque se encuentran diversos tipos de paisajes y hábitats naturales y semi-naturales, tales como arribes y acantilados abruptos y recortados, playas, varios islotes y arrecifes (incluyendodo la isla de Pessegueiro y un extraordinario arrecife de coral en Carrapateira), el estuario del Mira, el cabo Sardão, el promontorio de Sagres y Cabo de San Vicente, sistemas dunares, brezales, marismas, estepas saladas, lagunas temporaless, barrancos (valles encajados con densa cobertura vegetal), etc.

El clima es mediterráneo, pero con gran influencia atlántica. Las temperaturas se mantienen agradables todo el año excepto en períodos de vientos de levante, cuando estas pueden subir o bajar vertiginosamente.

El agua del mar es muy rica en biodiversidad y pura, pero también fría.

La flora del Parque Natural del Suroeste Alentejano y Costa Vicentina se distribuye en tres tipos de ambientes geomorfológicos:  berrocal occidental, en la meseta vicentina al sur, con vegetación típica de suelos calcáreos, en una zona de clima seco y cálido; meseta litoral, con vegetación más diversificada, en las dunas, brezales y áreas anegadizas, sierras litorales y barrancos, más frescos y húmedos, con densa vegetación arbórea y arbustiva a lo largo de los ríos.

A lo largo del parque se da una mezcla de vegetación mediterránea, atlántica y africana, con predominio de la primera. Hay cerca de 750 especies, de las cuales más de 100 son endemismos, raras o localizadas.

 Las especies arbóreas en el área del parque se dividen en naturales e introducidas. Las primeras son dominadas por quercíneas, como el alcornoque (Quercus suber) y el quejigo (Quercus faginea), en especial en los barrancos. El madroño (Arbutus unedo L.) también es característico de esta zona.

Después de unos días en Lisboa emprendemos camino hacía el Suroeste Alentejano y Costa Vicentina, la ruta planificada pasa por Setúbal, la península de Troia, Sines y  llegar al destino de hoy;  la Reserva Natural das Lagoas de Santo André e da Sancha (Reserva Natural de los lagos de San Andrés y Sancha). No estaba en los planes,  pero por sugerencia de nuestros compañeros de viaje, que nos recomendaron hacer noche en este espacio natural, que nos pillaba de  camino del Suroeste Alentejano,  nos  dio la posibilidad de  ver un escenario natural maravilloso, consta de dos lagos, el mayor San Andrés y el menos el de Sancha, separados por el océano por una larga duna durante cientos de metros. Esa es la única barrera entre las olas y un humedal al que vienen a parar numerosas aves, muchas de ellas protegidas, la más presente era la focha común, distinguible por su pico blanco y mancha del mismo color en la cara, que contrasta con el negro de todo el cuerpo, también se dejaron ver varios tipos de garzas, incluyendo la imperial, y patos de curiosos colores que nadaban en las aguas quietas que reflejaban la ondulación de su paso a nado.

El ruido del Atlántico es impresionante, el chochar de las olas con la playa daba un continuo retumbar que nos recordaba su proximidad y su fuerza, la luz del atardecer invitaba a caminar por esas pasarela de madera y contemplar la naturaleza en estado puro, conservada y autentica, en verdad el Suroeste Alentejano podía esperar.

Al amanecer, antes de emprender otra vez la ruta, dimos un gran paseo contemplado las dunas a un lado y el atlántico al otro, disfrutando de la belleza del lugar, aunque el Suroeste Alentejano nos esperaba no nos entraban ganas de partir, seguro que este destino tendrá pronto otra visita…

Continua…

 

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