Viaje a ninguna parte III (Montaña Palentina)

10 octubre, 2018

En Ruesga, hay que tomar la carretera que va bordeando el pantano, la P-210 dejando el Parador de Cervera de Pisuerga a la derecha, es una carretera de montaña que nos lleva hasta el mirador Alto de la Varga desde dónde se contemplan unas vistas preciosas.

Al final de la carretera llegamos a Vidrieros, una pequeña pedanía de Triollo, donde se encuentra el acceso al Curavacas (2520 m).  Esta cima también pertenece al  Macizo de Fuentes Carrionas dentro de la Cordillera Cantábrica, situado al norte de la Provincia de Palencia, pero integrado también en las de León y Cantabria.

Aun es de día y una vez que nos acomodamos en el sitio donde vamos a pasar la noche dedico un tiempo a la intendencia, el viajar en una furgoneta te da toda la libertad de movimientos que quieras así como poder disfrutar de una manera más cercana de la naturaleza pero también te exige el tener que ordenar diariamente su interior, comida, ropa, habilitar el espacio para dormir… Saco todo lo que puedo de la furgo y me dedico a organizar la comida, galletas, pasta, arroz, latas de atún,  pan y fruta, básicamente es lo que tengo para comer, ahora puedo decir que no eche en falta nada y que  era suficiente para alimentarme bien, todavía no sabía cuántos días iba a estar de viaje pero cada vez que pasaba por un pueblo aprovechaba para ir a comprar pan y fruta para tener para varios días, preparé arroz integral y añadí una lata de atún, me sabía a gloria…Tuly también comía atún con su pienso, así que teníamos un menú parecido, sólo cambiaba el arroz por el pienso, no sé alguna vez si es necesario cualquiera sabe…

Desde el aparcamiento puedes realizar varias rutas, siendo la más conocida la subida al El Curavacas, está compuesto por tres cumbres: la Este (la de mayor altitud), el Pico Medio y la Oeste. Su vertiente sur, la más sencilla, que recorriendo una enorme pedrera nos lleva a la cima Este por lo que llaman “El Callejo Grande”. Hace algunos años ya la subí, es dura y larga con más de 1000 metros de desnivel de subida, mañana si el tiempo lo permite daremos un paseo para recordar el camino.

Ahora vamos a dar un paseo por una pista forestal que sale al junto al río, me la ha recomendado Marino, el minero jubilado que he conocido y que vive en el pueblo, esta pista no tiene ninguna dificultad y subiendo unos 30 minutos tienes unas vistas preciosa sobre la Peña y el pueblo, en verdad caminar por estos montes, sin nadie y con el buen tiempo que nos está haciendo es una gozada, llegamos a una pequeña loma desde dónde disfrutar de las vistas y nos relajamos los dos contemplando las montañas y el atardecer, se oyen bramidos de los ciervos, estamos al final de la berrea y aún se los puede oír.

Es el gran momento del amor… al menos para los ciervos, que esperan la llegada de sus primeras lluvias para iniciar uno de los rituales de la naturaleza salvaje que aún podemos contemplar y aquí en el centro de la montaña palentina es un lugar privilegiado para ello.

Como todos los días nos levantamos temprano sobre todo Tuly está deseando salir a jugar, le encanta eso de salir directamente al campo y quiere disfrutar todo el día de eso.

Me preparo mate y galletas, en otro momento dedicaré más tiempo para comentar estos ratos que paso con el mate.

El viaje continua…

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