Viaje a ninguna parte IV (Montaña Palentina)

10 octubre, 2018

Esta mañana, al dormir cerca del río, junto al viejo molino, se ha notado más el frío, de echo ha caído una pequeña helada y seguro que hemos estado bajo cero ya que el agua de beber de Tuly, estando dentro de la furgoneta tenía una pequeña capa de hielo, el frío nos ha obligado a estar con actividad desde que nos levantamos, recojo las cosas y pongo rumbo al aparcamiento de Vidrieros que, aunque más expuesto al viento le da el sol bastante temprano y es más agradable, al llegar hablo con Quique un montañero que conocí ayer y que está haciendo el curso de Técnico Deportivo de Montaña en Potes, es gallego y vive su Volkswagen antigua, la cual ha camperizado el a su gusto, al igual que yo está haciendo montaña por la zona y disfrutando del buen tiempo y de la tranquilidad de estos días.

 El va a subir al Curavacas, yo estuve ayer y dimos un paseo hasta la cota de los 2000 metros, cuándo nos cansamos de la pedrera dimos la vuelta y para abajo, al llegar a la cancela, al lado de la pista que sube a Valdenievas, conocimos a Olegario el guarda forestal del parque natural de Fuente Carrionas, estuvimos hablando bastante tiempo y me recomendó que fuera al amanecer, a oír la berrea a Valdenievas, entre otras cosas.

 Se inicia el recorrido en Vidrieros, rebasado el arroyo Cabriles que dejamos a la derecha, penetramos en el frondoso valle por una pista por la que discurre el caudaloso arroyo Valdenievas,  va paralelo a la gran cresta montañosa iniciada en la cumbre principal del Curavacas y termina en la Hoya Contina, que tendremos presente en toda nuestra caminata.

Para vadear los varios arroyos, que en época de deshielo son muy caudalosos, la Consejería de Medio Ambiente ha construido unos puentes, hay también un refugio para montañeros en un precioso lugar, al que se accede siguiendo el curso del arroyo de Postil de Soña, hasta allí queremos llegar.

A medida que avanzamos, siempre por la pista bien marcada, es fácil distinguir, en algún claro, el paso de ciervos y corzos que hemos levantado y buscan lugares más apartados.

El sol ya esta más elevado y se agradece el subir de la temperatura, aun así hace fresco, llegamos hasta el chozo de pastores, esté tiene un valla de piedras de dos metros de altura para proteger a las ovejas de los lobos, dentro hay un cordero, por lo visto se extravió de la manada y Olegario lo pudo llevar hasta el cercado de piedra para protegerlo. Antes de llegar al refugio de Postil de Soña (1.530 m, 3,8 km) y en la  pradera donde se levanta el refugio,  cruzamos el arroyo por un puentecillo, y por una trocha dibujada entre brezos y escobas subimos al collado de la Lebrera (1.620 m, 4,2 km). Las vistas sobre la Curriquilla y el Curavacas son preciosas.

Escuchamos algún bramido en la lejanía pero no podemos ver ningún ciervo, Loma Curruquilla se encuentra muy cerrada con brezos de buena altura y es muy difícil  contemplar su belleza. Después de un buen rato iniciamos el descenso, gracias a Tuly encontramos el puente sobre el río, al bajar por la pista vimos un todoterrero de la fundación Oso Pardo, no cabe la menor duda que esta zona da para la presencia de bastante fauna, incluyendo Lobos y Osos.

Llevamos ya varios días por la zona y aunque nos gustaría disfrutar más de estas montañas el pronóstico del tiempo da que va a hacer malo y decido poner rumbo a Sajambre en León, pasando por Riaño y subiendo el puerto del Pontón.

El viaje continua…

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