Viaje a ninguna parte VI (Soto de Sajambre)

13 octubre, 2018

Estamos en el Valle de Sajambre, aunque está bastante nublado y dan lluvias para el mediodía, hoy vamos a subir hasta las Majadas de Vegabaño, ya estuvimos ayer, pero quiero pasar por el mirador de los porros, desde donde se ve todo el Valle de Oseja con sus prados y bosques. Para ello, tomamos la pista forestal junto al lavadero de las fuentes, lo malo es que esta pista es abierta al tráfico hasta la barrera de entrada al Parque Nacional, pero como es día de diario y caminamos a una hora temprana espero que nos crucemos con pocos coches.

Caminar por una pista forestal no me agrada mucho y para mí suele ser más cansado y monótono, pero como está va a media altura del monte y transcurre por un gran hayedo es agradable, no tiene mucho desnivel así que da tiempo a contemplar el bosque, pasamos por una zona que indica que hay robles centenarios, paramos a verlos, la sensación que tengo es de respeto y a su vez un poco de melancolía, pensar los años que llevan en el mismo sitio, lo que han tenido que ver, sus momentos de soledad, sus peligros, su crecimiento…

Un cartel indica que ya estamos en el mirador de los porros, hay una mesa con banco de madera dónde poder tomar algo y un tacho para la basura, esta bastante limpio por suerte, desde el tenemos una vista sobre el  valle Sajambre hasta la montaña de la Pica Ten al fondo de Oseja de Sajambre.  Hacia el este, se levanta el  Pico Neón.  La Sierra de Rumiadas bordea el valle en el oeste.

Continuamos la marcha hasta la majada, seguimos disfrutando de la belleza de estos parajes. Al fondo vemos el refugio de montaña de Vegabaño, situado a 1.432 mts de altitud, enclavado en medio de un entorno de bosques de hayas y robles, rodeado de verdes campas.

La Majada de Vegabaño es uno de esos lugares que te permite disfrutar de la montaña en cualquier época del año, el entorno boscoso de la majada es la delicia de senderistas y fotógrafos y el monte de la Cotorra y sus puestas de sol uno de los lugares más disfrutado por los amantes de la naturaleza.

Después de tomar algo nos ponemos en marcha, mi idea es volver a Soto de Sajambre por un camino que vi ayer, en una parte de la ruta había un poste con una indicación al pueblo, recuerdo más o menos dónde estaba, tomamos la senda al otro lado de la campa, esta se adentra en el bosque de hayas y luego da un giro hacia el puerto de Beza, unos 30 minutos andando lo vemos, es un sendero estrecho pero sin dificultad, se ve que no es muy utilizado, pero no me da ninguna duda de que va hacía el pueblo.

Cuándo el bosque se abre un poco tenemos unas vistas preciosas, pasado una hora se llega a la Senda del Arcediano, ahora tengo la certeza de que volvemos a Soto de Sajambre.

Ya en la furgoneta nos ponemos a comer. Empieza a llover, me planteo las distintas opciones que tenemos, me gustaría ir al Cantábrico, pero no hay seguridad de buen tiempo,  si al final vamos me surge otra duda, ir a Cantabria o Galicia… Esa decisión la tomaré más adelante, de momento ponemos rumbo a Cangas de Onis.

El viaje continua…

Fui a los bosques porque quería vivir deliberadamente; enfrentar solo los hechos de la vida y ver si podía aprender lo que ella tenía que enseñar. Quise vivir profundamente y desechar todo aquello que no fuera vida… para no darme cuenta, en el momento de morir, de que no había vivido». Henry David Thoreau

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